Es probable que más de una vez hayas pensado que la gente mayor tiene un olor peculiar, y que no es precisamente agradable. Algunos lo llaman “olor a anciano”. Es difícil de describir, pero se trata de un aroma algo rancio que desprenden algunas personas mayores y que se suele asociar a la falta de aseo. En parte, las personas que perciben este olor están en lo cierto. El olor es real, pero no se debe a la falta de higiene.
El tema es que por mucho que nos esforcemos y seamos conscientes de esta realidad, es posible que no seamos capaces de darnos cuenta del momento en el que empezamos a desprender este olor. Y es que a medida que vamos envejeciendo, vamos perdiendo capacidad olfativa. Cada vez nos cuesta más detectar tanto los buenos olores como los malos. A partir de los 70 nuestro olfato se asemeja mucho al de los niños de menos de 8 años, quienes todavía no han desarrollado plenamente su sensibilidad olfativa.
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